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Carta anónima: «Y de repente…ANSIEDAD»

3 años ago · · Comentarios desactivados en Carta anónima: «Y de repente…ANSIEDAD»

Carta anónima: «Y de repente…ANSIEDAD»

Al principio no sabía lo que me pasaba, era una sensación nueva,  nunca me había sentido así, nunca me había pasado algo así.

Me sentía perdido. Buscaba en Internet y las respuestas que encontraba eran muy negativas. Me identificaba con todos los síntomas de todas las enfermedades. Llegué a pensar que algo malo tenía en el cuerpo, incluso que podía padecer cáncer.

Además, cuando me enfrentaba al mundo exterior me sentía sobrepasado. Al salir a la calle me empezaban a temblar las piernas, me mareaba. También me sucedía cuando iba con mis amigos de fiesta o a comprar. En definitiva, me ocurría casi en cualquier lugar y ante cualquier circunstancia. No me reconocía, yo no era así.

Finalmente, fui al hospital. Me dolía mucho el pecho y necesitaba que me dijeran qué me ocurría. Estaba muy asustado. Me hicieron análisis de sangre y  otras pruebas; todos los resultados eran  buenos. Aún así no me quedaba tranquilo.

Mi familia empezó a comprender que algo me pasaba, pero no físicamente sino mentalmente. Todos entendimos cómo algunas circunstancias familiares inestables y complejas afectaban a mi estado, perjudicándome.   Así empecé a ir a la psicóloga. Ella me explicó que tenía ansiedad y que era algo bastante normal, que debía aprender a convivir con ello. Ese momento pensaba que mi vida iba a transcurrir encerrado en casa sin estudiar, sin trabajar, e incluso que iba a perder a mis amigos.

Poco a poco voy comprendiendo cómo convivir con ansiedad, pero una ansiedad estable y controlada. Ahora, siento que me estoy reseteando como persona y estableciendo unas bases para ser una nueva persona y poder mantener una estabilidad emocional buena.

Desde mi punto de vista, y en base a mi experiencia, cuando se padece de ansiedad o cualquier otro tipo de dificultad emocional, es necesario hablar con una persona de confianza. Pedir ayuda es imprescindible para poder afrontar los altibajos que puedan llegar. A mi caso concreto, me han ayudado mucho mis amigos, mi familia y sobre todo ir trabajando día a día, dando pasos hacia delante de forma constante para estar mejor. Aunque todavía me queda un poco para encontrarme bien, tengo claro que voy a volver a ser una persona estable y que voy a poder hacer lo que yo quiera, voy a poder controlar mi vida.